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Para hosteleros 4 min lectura · 16 ago. 2026

Menú QR para restaurante: carta online sin app

Qué es un menú QR, cómo evitar el PDF eterno y cómo mantener un solo código en mesa con CartaDigitalizada.

Un menú QR no es un PDF colgado en Drive. Es una carta web que se abre al escanear y que tú editas cuando cambia el precio del kilo de ternera. El cliente no descarga nada ni crea una cuenta. Si el código abre un archivo de 12 páginas, no tienes un menú QR: tienes un atasco en el móvil.

PDF frente a carta web

El PDF se ve mal en pantallas pequeñas, no tiene buscador y cada cambio exige subir un archivo nuevo. La carta web permite categorías, fotos, alérgenos, platos agotados y un aviso de «solo cenas» sin rehacer el código. También permite un enlace directo a un plato (?plato=) para WhatsApp o Instagram.

El PDF sigue teniendo un sitio: evento privado, carta de vinos impresa, envío a un catering. En CartaDigitalizada esa exportación vive en el panel (Básico+), no en un botón que el comensal vea en mesa.

El QR debe ser estable

Si el código apunta a un enlace que cambia cada vez que subes el PDF, tendrás que reimprimir. En CartaDigitalizada el QR apunta al slug del local (tudominio.es/tu-local). Editas el contenido; el código sigue valiendo. El diseñador de QR (Premium) cambia el aspecto, no la URL.

Imprime a 4–5 cm, con margen blanco y texto «Escanea para ver la carta». En barra, a la altura de los ojos. No recortes el patrón al hilo. Prueba con varios móviles: algunos leen peor los QR oscuros sobre madera oscura.

Qué ve el cliente

Cabecera con logo, redes, reserva si la tienes activa, menú del día si lo publicas, buscador, chips de categoría y, si el plan lo permite, la lista para apuntar platos. Las demos públicas (Clásica, Moderna, Elegante, Oscuro premium) usan el mismo ejemplo «Burger House» para que compares el diseño, no el contenido.

Las cuatro plantillas son responsive: en pantallas estrechas el precio baja a una segunda línea para que no se corte el nombre. Las categorías se pliegan; el cliente no se enfrenta a un scroll de 40 platos sin ancla.

Planes

Gratis: carta + QR básico. Básico: fondo, colores, tipografía, menú del día, lista comensal y PDF. Premium: 4 plantillas, QR personalizable, multilingüe, reservas y estadísticas. Precios de catálogo: 4,99 € y 9,99 € al mes, o 3,99 € y 7,99 € equivalentes en anual (−20 %).

Enterprise (299 € + 29 €/mes) es un proyecto web a medida, no un plan del panel. No lo compares con el QR de mesa.

Errores al montar el QR

  • Usar un acortador que caduca o cambia de dominio.
  • Poner el código solo en la puerta y no en mesa.
  • Abrir un PDF de 8 MB «porque ya lo teníamos».
  • Olvidar alérgenos: el QR no exime de informar.

Cómo medirlo sin obsesionarte

En Premium ves visitas de la carta, dispositivos y platos más vistos. Eso no sustituye a preguntar en sala «¿has podido abrirla?». Si las visitas son altas y los pedidos de un plato bajan, igual el precio o la foto fallan, no el QR.

La plataforma envía pageview a su Analytics en producción y, si pegas tu ID de GA4, también al tuyo. Las demos y la vista previa del dueño no se trackean como carta real.

Dónde poner el código (y dónde no)

Mesa, barra a la altura de los ojos, y si hay take away, el mostrador. La puerta solo ayuda a quien aún no se ha sentado. No lo pongas en el cristal con el sol de frente ni en un posavasos que viaja a la lavadora. Si plastificas, deja margen blanco: recortar el QR al hilo del patrón lo deja ciego.

Un menú QR bueno se olvida: el cliente escanea, pide y no vuelve a pensar en el código. Si cada mesa pregunta «¿esto se abre?», el problema es tamaño, luz o un PDF. Cámbialo el mismo día; no esperes a la siguiente tirada de posavasos.

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